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TESTAMENTO DE EXTRANJEROS EN ESPAÑA

 

Testamento de extranjeros en España

 

Según lo establecido en el Código Civil, en lo que respecta a la competencia territorial para conocer de las causas relativas a las herencias o sucesiones, las leyes nacionales del causante o decujus serán las que regulen las situaciones jurídicas derivadas en la sucesión. A tal efecto establece en su artículo 9.8:

“La sucesión por causa de muerte se regirá por la Ley nacional del causante en el momento de su fallecimiento, cualesquiera que sean la naturaleza de los bienes y el país donde se encuentren.”

Sin embargo la promulgación del Reglamento Europeo 650/2012, de sucesiones y de creación del certificado sucesorio europeo, desvirtúa este supuesto por cuanto en el mismo en sus artículos 21 y 22 se establece como regla general lo siguiente: Regla general

Salvo disposición contraria del presente Reglamento, la ley aplicable a la totalidad de la sucesión será la del Estado en el que el causante tuviera su residencia habitual en el momento del fallecimiento.”

Entonces ante esta situación nos surge la duda sobre ¿Qué sucede con los connacionales de otros países que se encuentran en España en el momento de su muerte, cuál sería la ley que se debe seguir  en esos casos?

El mismo artículo 21 del Reglamento Europeo 650/2012 establece cual es la excepción a la regla:

Si, de forma excepcional, resultase claramente de todas las circunstancias del caso que, en el momento del fallecimiento, el causante mantenía un vínculo manifiestamente más estrecho con un Estado distinto del Estado cuya ley fuese aplicable la ley aplicable a la sucesión será la de ese otro Estado.

 

La respuesta a la pregunta básicamente sería eso, la ley competente para conocer sobre la herencia de extranjeros que fallecen en España es la ley española.

 

¿Qué sucede si el decujus previamente había testado en su país de origen?

En este caso, el mismo artículo establece la excepción sobre las disposiciones las disposiciones testamentarias y  pactos sucesorios ordenados conforme a la Ley nacional del testador o decujus en el momento de su otorgamiento conservarán su validez, aunque sea otra la ley que rija la sucesión, si bien las legítimas se ajustarán, cuando corresponda, a esta última.

¿Qué sucede con los derechos de los cónyuges?

 Los derechos que por ministerio de la ley se atribuyan al cónyuge sobreviviente o supersite se regirán por la misma ley que regule los efectos del matrimonio, a salvo siempre las legítimas de los descendientes, en cuyo caso es cuando entraría en juego, en caso de existir sucesión abierta en España, con descendientes interesados en entrar en la legítima.

¿Qué sucede si el testador se encuentra en España al momento de testar, cual ley regirá?

Cualquier persona podrá designar la ley del Estado cuya nacionalidad posea en el momento de realizar la elección o en el momento del fallecimiento.

Una persona que posea varias nacionalidades podrá elegir la ley de cualquiera de los Estados cuya nacionalidad posea en el momento de su declaración mortis causa.

Esta circunstancia lo que nos expresa es que no será la ley  de su nacionalidad, sino la de su residencia habitual en el momento de fallecer la ley aplicable.

¿Cuáles son los aspectos que regularía la ley?

La importancia sobre la ley que va a regir las disposiciones testamentarias radica en que es la ley que regula:

  • Las causas, el momento y el lugar de apertura de la sucesión;
  • La determinación de los beneficiarios, de sus partes alícuotas respectivas y de las obligaciones que pueda haberles impuesto el causante, así como la determinación de otros derechos sucesorios, incluidos los derechos sucesorios del cónyuge o la pareja supérstites;
  • La capacidad para suceder;
  • La desheredación y la incapacidad de suceder por causa de indignidad;
  • la responsabilidad por las deudas y cargas de la herencia;
  • la parte de libre disposición, las legítimas y las demás restricciones a la libertad de disposición mortis causa, así como las reclamaciones que personas próximas al causante puedan tener contra la herencia o los herederos;
  • la obligación de reintegrar o computar las donaciones o liberalidades, adelantos o legados a fin de determinar las cuotas sucesorias de los distintos beneficiarios, y
  • la partición de la herencia.

Si, de forma excepcional, resultase claramente de todas las circunstancias del caso que, en el momento del fallecimiento, el causante mantenía un vínculo manifiestamente más estrecho con un Estado distinto del Estado cuya ley fuese aplicable la ley aplicable a la sucesión será la de ese otro Estado.

Esta residencia habitual tendrá que ser una residencia consolidada no incidental u ocasional. Se entiende que es consolidada cuando es el centro vital de su familia y de su patrimonio.

 

 

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